Mayor competitividad para el acero: el rol de las renovables en la industria
Ante los costos de energía volátiles y las tensiones geopolíticas globales, las empresas siderúrgicas en Latinoamérica encuentran oportunidades en los PPA renovables para ganar competitividad y estabilidad.
La energía es un insumo crítico para la industria metalúrgica, especialmente en Latinoamérica, donde el sector enfrenta el doble desafío de operar en un contexto global volátil y avanzar hacia una matriz energética más competitiva y limpia. Frente a este panorama, las energías renovables, especialmente mediante contratos de compraventa de energía (PPA) combinados con soluciones de almacenamiento, emergen como una solución estratégica para reducir costos, blindarse ante la volatilidad y ganar posicionamiento internacional.
La siderurgia consume cerca del 8 % de la energía global y representa aproximadamente el 7 % de las emisiones de CO₂, lo que la convierte en una de las industrias más electrointensivas y con mayor presión por optimizar su matriz energética. En Latinoamérica, la industria del acero tiene una relevancia productiva significativa. Brasil lidera con el 61 % de la producción de acero crudo, seguido por México (hasta alcanzar entre ambos el 85 % del total regional) y Argentina con un 8 %.
Este perfil energético intensivo se explica, en gran parte, por la dependencia de hornos de arco eléctrico (EAF), que requieren entre 400 y 500 kWh por tonelada de acero producida. En un escenario de tarifas elevadas o alta volatilidad, este consumo impacta directamente en los márgenes operativos de las plantas. Un ejemplo reciente: a inicios de 2025, el precio de la electricidad en Brasil se disparó de 90 a 350 reales/MWh en pocas semanas, debido a medidas preventivas ante riesgo hídrico. En crisis anteriores, como las sequías, los precios llegaron a superar los 1.000 reales/MWh.
La región, además, combina precios estructuralmente altos con frecuentes oscilaciones. En 2023, la tarifa promedio para clientes industriales fue de 165,8 USD/MWh en Brasil y 151,6 USD/MWh en México, valores considerablemente superiores a los de mercados industriales desarrollados. La sensibilidad de costos es clara: un aumento de solo 10 USD/MWh puede significar entre 4 y 5 USD adicionales por tonelada producida. Para una planta que produce 1 millón de toneladas al año, eso equivale a hasta 5 millones de dólares anuales extra en costos energéticos.
Las energías renovables como aliadas de las empresas metalúrgicas ante un panorama complejo
Para los productores de acero en Latinoamérica, el acceso a energía confiable y competitiva en costos se ha vuelto un factor cada vez más determinante para mejorar márgenes, tomar decisiones de inversión y sostener la operación diaria. En ese escenario, la región cuenta con una ventaja concreta: la alta disponibilidad de recursos solares y eólicos la posiciona como una de las regiones más costo-eficientes del mundo en generación renovable.
En 2024, el costo nivelado de la energía (LCOE) para renovables en Latinoamérica disminuyó alrededor de un 8 %, impulsado por menores costos de capital y cadenas de suministro más eficientes. En mercados como Brasil, Chile y México, la energía solar fotovoltaica con seguimiento a un eje ya se sitúa en el rango de los precios de las subastas federales brasileñas de 2022, que alcanzaron en promedio 32,2 USD/MWh para solar y 33,1 USD/MWh para eólica. A modo ilustrativo, firmar un PPA renovable en el rango de 35–60 USD/MWh, frente a precios de electricidad en el orden de 150–160 USD/MWh, puede representar ahorros anuales de aproximadamente 40 millones de dólares para una planta que consuma 400 GWh, además de protegerse de shocks tarifarios, regulatorios o climáticos.
Este diferencial reconfigura la ecuación financiera del acero en la región. Las renovables ya no son solo una alternativa sostenible, sino un instrumento de control de costos y de blindaje ante la volatilidad energética.
Al mismo tiempo, la dinámica del comercio global agrega un nivel adicional de incertidumbre. Según datos de ALACERO, las importaciones de acero terminado y semiterminado desde China hacia América Latina alcanzaron alrededor de 14 millones de toneladas en 2024, más de tres veces el volumen registrado en 2010, mientras el consumo regional de acero cayó alrededor de un 1 %, hasta unos 67,4 millones de toneladas. Con instrumentos de defensa comercial aún limitados, las siderúrgicas y la propia ALACERO reclaman medidas más rápidas y coordinadas frente al aumento de importaciones a precios desleales.
Además, nuevas políticas proteccionistas están desincentivando inversiones industriales clave. Gerdau, por ejemplo, había anunciado entre 500 y 600 millones de dólares para una planta de aceros especiales de 600.000 toneladas en México; tras el aumento de los aranceles de Estados Unidos al acero y al aluminio, decidió no seguir adelante en las condiciones actuales. Aunque la compañía mantiene abierta la posibilidad de retomar la inversión si el entorno comercial mejora, este episodio muestra hasta qué punto los factores geopolíticos y energéticos condicionan hoy la competitividad y la localización de nuevas capacidades industriales.
En este escenario, las energías renovables representan mucho más que una herramienta de descarbonización: son un activo estratégico que permite a las empresas mantener su posición en mercados globales, incluso cuando cambian las reglas del comercio internacional.
Albras y ArcelorMittal, casos paradigmáticos para toda la industria
Dos alianzas estratégicas ejemplifican con singular claridad cómo las energías renovables pueden redefinir el paradigma operativo de las industrias electrointensivas: la asociación entre Atlas Renewable Energy y Albras, principal productora de aluminio primario de Brasil, y el acuerdo con ArcelorMittal, líder siderúrgico del país. Ambas iniciativas consolidan el rol de Atlas como socio estratégico en la descarbonización y el fortalecimiento de la competitividad del sector metalúrgico latinoamericano.
En el caso de Albras, Atlas estructuró uno de los PPA más relevantes de Latinoamérica, respaldado por un crédito récord de 447,8 millones USD del BNDES, el mayor préstamo en dólares otorgado por la entidad para un proyecto de energía renovable. Con estos recursos se construyó Vista Alegre, una planta solar de 902 MWp (768 MWac) con capacidad para generar en promedio 2 TWh anuales y evitar la emisión de 2,4 millones de toneladas de CO₂ durante sus primeros 20 años de operación.
Desde enero de 2025, Vista Alegre suministra energía limpia a Albras bajo un contrato de 21 años, reforzando una alianza que ya incluía el parque solar Boa Sorte (438 MWp), también destinado a reducir la huella de carbono del aluminio producido en Brasil.
El acuerdo con ArcelorMittal lleva este enfoque un paso más allá dentro de la industria del acero. A través del complejo solar Luiz Carlos, en Paracatu (Minas Gerais), Atlas desarrolló una planta fotovoltaica de 315 MWp dedicada a abastecer las operaciones siderúrgicas de ArcelorMittal en el sur y sudeste de Brasil, bajo un modelo de joint venture y transferencia de activos.
Con una generación estimada de alrededor de 578 GWh anuales, este activo contribuye directamente al objetivo de ArcelorMittal de abastecer el 100 % de su consumo eléctrico en Brasil con fuentes renovables hacia 2030, al tiempo que avanza en sus metas globales de acero bajo en carbono.
Ambos proyectos incorporan componentes tecnológicos y sociales de relevancia estratégica. En el complejo Luiz Carlos se despliegan soluciones de última generación —módulos bifaciales, sistemas de seguimiento avanzado y cableado preensamblado— que optimizan tanto la producción solar como la eficiencia operativa de largo plazo.
En paralelo, Atlas despliega programas ESG que incluyen capacitación técnica de mujeres para trabajar en la construcción de plantas solares y formación en programación, robótica y habilidades digitales para jóvenes de comunidades vulnerables.
De forma similar, en torno a Vista Alegre y Boa Sorte se han generado miles de empleos e implementado iniciativas sociales enfocadas en inclusión laboral, educación y desarrollo local, demostrando que la competitividad energética puede ir de la mano de un impacto social positivo.
Estos casos evidencian una de las fortalezas clave de Atlas: su enfoque tailor-made, estructurando acuerdos que no solo garantizan energía limpia y abundante, sino que también se alinean con la curva de consumo, el perfil de riesgo y las metas climáticas de cada cliente. Para lograrlo, Atlas combina:
- Una de las flotas solares más grandes de América Latina (+8,4 GW en desarrollo, operación o construcción).
- Un track record de 100 % de entrega en sus proyectos contratados.
- Respaldo de Global Infrastructure Partners, con capacidad de movilizar más de 84.000 millones USD en inversiones.
- Experiencia en la estructuración de contratos PPA con grandes consumidores industriales como AngloAmerican, Codelco, Engie, Dow, Albras y ArcelorMittal.
Atlas también ha demostrado su capacidad de replicar este enfoque estratégico en otros mercados clave de la región. A fines de 2024, firmó un PPA por 450 GWh anuales con Grupo CAP, el principal conglomerado minero-industrial de Chile, a través de sus filiales Compañía Minera del Pacífico (CMP) y Aguas CAP.
Este acuerdo de 15 años contempla el desarrollo de una planta solar en la región de Atacama con tecnología de almacenamiento BESS, lo que permitirá entregar energía 100 % limpia las 24 horas del día y avanzar en la descarbonización de la industria siderúrgica chilena.
Con este proyecto, Atlas suma más de 1.000 MW de capacidad renovable con almacenamiento en Chile, consolidando su posicionamiento como proveedor líder de soluciones energéticas a medida para la gran industria en América Latina. Así como ocurre en Brasil con Albras y ArcelorMittal, el caso CAP en Chile evidencia la capacidad de la compañía para diseñar y ejecutar contratos energéticos de largo plazo que alinean competitividad, confiabilidad y descarbonización.
Energías renovables como estrategia industrial
En una industria donde producir una tonelada de acero requiere hasta 500 kWh, asegurar contratos de energía limpia a largo plazo se ha convertido en una decisión estratégica clave. Con tarifas promedio en la región que superan los 150 USD/MWh, acceder a PPA renovables entre 30 y 50 USD/MWh puede traducirse en ahorros anuales de decenas de millones de dólares, y reducir el impacto de factores macroeconómicos y geopolíticos.
Atlas Renewable Energy ha demostrado que esto es posible. El hecho de que su parque solar Vista Alegre le proporcione energía limpia a Albras no sólo ilustra un ahorro cuantificable y un suministro limpio asegurado por 21 años, sino también el potencial de una alianza energética capaz de impactar la rentabilidad, resiliencia y reputación de la industria siderúrgica. En América Latina, la transición energética no es un ideal a largo plazo: es un modelo real de negocio que ya está en marcha.
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Este artículo fue creado en colaboración con Castleberry Media. En Castleberry Media, estamos dedicados a la sostenibilidad ambiental. Al comprar certificados de carbono para la plantación de árboles, combatimos activamente la deforestación y compensamos nuestras emisiones de CO₂ tres veces más.



