PPA y estructuras de acuerdos: los tipos de oferta para adquirir energías renovables

La caída de precios de las energías renovables permite a las empresas ganar competitividad mediante contratos de abastecimiento estables por un determinado plazo, que puede variar de acuerdo al perfil de consumo de cada compañía.

En los últimos años, la generación de energía proveniente de fuentes eólica y solar fotovoltaica ha sido de las más económicas del mundo. En 2022, a pesar del aumento de los costos que ha provocado la inflación global, que afectó de manera general a todos los sectores de la economía, el costo nivelado de la electricidad (LCOE, en inglés) de estas tecnologías registró una caída.

De acuerdo a un reporte de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), el LCOE promedio ponderado global de los parques eólicos puestos en marcha ese año se redujo un 5% en 2022 respecto al 2021, pasando de 35 a 33 dólares por MWh; mientras que, para los proyectos de energía solar fotovoltaica, la disminución fue del 3% interanual, llegando a los 49 dólares por MWh.

Para reflejar el avance de costos de estas tecnologías limpias, IRENA hace una comparación: señala que en 2010, el LCOE promedio ponderado global de la energía eólica fue un 95% mayor que el costo más bajo de la energía generada por combustibles fósiles. Sin embargo, en 2022, el mismo valor para las nuevas centrales eólicas fue un 52% menor que el de las soluciones más baratas a base de combustibles fósiles. Otro aspecto a destacar es que esta diferenciación sólo tiene en cuenta valores meramente económicos, que dejan fuera el beneficio ambiental que significa producir energía (limpia) que no emite CO2.

En virtud de esta caída en los precios, y por cuestiones de sostenibilidad, se está volviendo una tendencia en Latinoamérica la firma de Acuerdos de Compra de Energía (PPA, en inglés) renovable entre los propios actores del sector privado, es decir, empresas generadoras que producen y venden y otras que compran y consumen. 

Los PPA suelen celebrarse a largo plazo, con una lógica que indica que a mayor extensión del contrato se acuerdan precios más bajos para el consumidor, adquiriendo además estabilidad de suministro y valores más competitivos en comparación con los contratos con distribuidoras eléctricas o la volatilidad de precios que se pueden encontrar en el mercado spot.

Un informe de Bloomberg NEWS asegura que, en 2022, empresas privadas e instituciones públicas firmaron contratos para asegurar un récord de 36,7 GW de energía renovable para alimentar sus operaciones, un 18% más que en 2021. 

De aquellos 36,7 GW en PPA, el continente americano fue protagonista puesto que allí se suscribieron contratos por 24,1 GW, un 18% más que en 2021.

En América Latina, las empresas mineras que buscaban energía limpia para impulsar operaciones en rincones remotos de Chile y Brasil impulsaron la actividad de PPA.

Diferentes modelos y estructuras en base a necesidades

Los PPA establecen plazos, volúmenes de energía y algunos criterios comerciales, como la flexibilidad de la curva, es decir, las flexibilidades operativas que pueden generarse estacionalmente, según la demanda de la operación de la empresa interesada.

En estos contratos, las empresas obtienen un triple beneficio: aseguran precios más competitivos respecto a las ofertas del mercado, obtienen seguridad y continuidad en el suministro e impactan positivamente su imagen corporativa al consumir energías limpias.

Si bien estos aspectos son comunes a todos los PPA renovables, existen diferentes modelos y tipos de contratación. La firma de un PPA puede variar dependiendo de la divisa en la que se firme la compraventa de energía, ya sea en dólares estadounidenses o en la moneda local del país, y del suministro, que puede acordarse para determinadas franjas horarias durante el período del contrato o, de manera estable, para las 24 horas del día.

Típicamente se puede hablar de un contrato PPA físico cuando la energía generada por una planta de energía renovable se entrega directamente al comprador, a través de la red de transmisión, y de un PPA financiero o virtual, que no involucra la entrega física de electricidad, sino que ocurre cuando las partes acuerdan un precio de contrato y se intercambian pagos basados en la diferencia entre el precio del contrato y el precio del mercado eléctrico.

También existen estructuras de acuerdos que varían dependiendo de la necesidad energética del cliente, ubicación, decisión de dependencia de una red eléctrica tradicional, entre otros factores.

Modelos de PPA y estructuras de acuerdos a considerar

Más allá de este tipo de condiciones estándar, hay otros modelos de contratación y estructuras de acuerdos de energía que pueden ser más atractivos para los consumidores, ya que se pueden adaptar a sus objetivos de mercado y necesidades energéticas.

Autoproducción por equiparación: En este modelo de PPA, el rol del contratante es más activo: se acuerda una asociación entre el vendedor y comprador de energía para el montaje de un parque solar o eólico, donde ambas partes obtienen beneficios financieros y de cargas. Es decir, la empresa consumidora de energía se convierte en inversora del proyecto. Los ahorros de costos pueden llegar al 80%: en lugar de pagar por 90 MW, el autoproductor pagará por 12 a 15 MW.

Otra forma de contratación, tiene que ver con que la empresa consumidora termine haciéndose del activo renovable en un 100%, como sucede con el modelo BOT (build, operate and transfer).

BOT: En este modelo, el generador de energía se compromete a construir y operar el activo renovable por un plazo determinado hasta que lo transfiere luego a la contraparte, siendo esta última el nuevo propietario.

Esta mecánica fundamentalmente le permite al comprador de energía no tener que afrontar los riesgos económicos-financieros de construcción de un parque eólico o solar fotovoltaico, los cuales son asumidos enteramente por el generador.

Por otra parte, en virtud de la depreciación de los costos de las baterías —que han experimentado una caída del 14% en 2023 respecto al año anterior —llegando hasta un mínimo histórico de 139 dólares/kWh—, según BloombergNEF (BNEF), comienza a ganar terreno un tercer modelo de contratación: el Acuerdo de Peaje o Tolling Agreement, en inglés.

Tolling Agreement: Consiste en un tipo de contrato de compraventa en el que el consumidor le alquila al generador una parte de su activo. Así, el vendedor de energía es responsable de la explotación y el mantenimiento de esa central renovable, así como de garantizar su disponibilidad, mientras que el comprador controla su despacho.

Es importante para el consumidor que la planta de energía renovable sea gestionable; de ahí la necesidad de que cuente con almacenamiento a partir de baterías, para que de ese modo pueda asumir compromisos de despacho que llegan del operador de la red, sea en tiempo real o con un día de antelación.Una cuarta modalidad a destacar tiene que ver con las asociaciones entre empresas consumidoras, conocido como “Autoproducción por Consorcio y Arrendamiento”:

Autoproducción por Consorcio y Arrendamiento. En este modelo, un grupo de  compañías se unen para arrendar una planta de generación renovable, compartiendo costos y beneficios. Una especie de club de energía, en el que el arrendamiento se paga mensualmente y equivale al costo de la energía que el consumidor recibirá.

Como variante, se pueden celebrar también contratos ‘detrás del medidor’ (‘behind-the-meter’ -BTM-), es decir, cuando una planta de generación de energía renovable (generalmente solar fotovoltaica) se instala in situ en el sitio donde opera una empresa, pudiendo ser en sus techos o en sus inmediaciones.

Esta quinta modalidad de acuerdo para compraventa de energía consiste en que un proveedor instala equipos de energía renovable en el sitio de una empresa consumidora y esta última solo paga una tarifa de electricidad predeterminada por un tiempo.El proveedor de energía se hace cargo de la compra, instalación y operación del proyecto. Le venderán la energía a un precio fijo al comprador, que es más barata que lo que cuesta tomarla de la red. Se da un entorno de win-win, donde la empresa proveedora llega a amortizar el proyecto y obtener rentabilidades durante los años de contrato, y la consumidora termina pagando menos en su tarifa eléctrica. Al finalizar el contrato, es posible que la contraparte tenga la opción de comprar el equipo.

Certificados de carbono

Otra forma de adquirir energía limpia es por medio de Certificados de Energía Renovable (I-REC, en inglés), que se han convertido en una forma práctica de compensar la huella de carbono de una empresa en función de su consumo de energía, sin tener que comprometerse a un contrato a largo plazo.

Cada I-REC equivale a 1 MWh de energía y está encaminado a neutralizar las emisiones de carbono para que las compañías puedan cumplir con el objetivo del alcance 2 del Protocolo de Gases Efecto Invernadero (GEI).

I-REC Service es un sistema global de seguimiento de atributos ambientales de energía, diseñado para facilitar la compensación de forma confiable de la huella de carbono emitida por las empresas, avalado por normas internacionales de contabilización de emisiones de carbono.

Esta modalidad está obteniendo cada vez más presencia en países como Argentina, Chile, Colombia, México, Brasil.

El análisis es clave para la toma de decisiones

Es fundamental que cada empresa evalúe sus consumos y tenga en claro qué tipo de contrato y estructura le es más conveniente.

Atlas Renewables Energy, al contar con una presencia global, es capaz de combinar las mejores prácticas que ha recogido de distintos países y vincularlas con especificidades de cada mercado local para asesorar de la forma más completa a sus clientes.

Recientemente, la compañía suscribió un contrato PPA con la estatal chilena del cobre, CODELCO, para abastecerse en sus operaciones con energía limpia a partir del año 2026, durante un plazo de 15 años.

La empresa generadora se comprometió a entregar 375 GWh al año proveniente de un parque solar con almacenamiento a partir de baterías, para garantizar estabilidad y confiabilidad en el suministro eléctrico.

En Brasil, uno de los contratos PPA más resonantes ha sido el que Atlas Renewable Energy celebró con la empresa fabricante de aluminio Albras. Se trata del mayor acuerdo de abastecimiento con energía solar de Latinoamérica. Para su construcción, la compañía obtuvo un préstamo de 447,8 millones de dólares (2.180 millones de reales) del banco de desarrollo brasileño (BNDES), el mayor préstamo en dólares que otorgó la entidad para energías renovables hasta la fecha.

El acuerdo consiste en el montaje de la planta solar Vista Alegre, de 902 MWp de potencia, que será capaz de producir una media de 2 TWh anuales. El contrato con Albras se extenderá por un plazo de 21 años y el suministro eléctrico comenzará en 2025.

Lo novedoso es que este es el segundo PPA que la fabricante de aluminio firma con Atlas Renewables Energy. Antes, celebró un contrato de energía por 20 años que será suplida con la planta solar Boa Sorte, de 438 MW, que generará 815 GWh anuales.

Conclusión

La firma de PPA renovables es una tendencia en el mundo debido a su triple impacto: precios más competitivos respecto de las ofertas del mercado; seguridad de suministro por un plazo determinado y una mejora en la imagen corporativa empresarial, ya que el consumo de energías limpias compensa la huella de carbono y genera una mejor reputación ambiental y social.

Sin embargo, cada compañía presenta particularidades en cuanto a su consumo eléctrico y su estrategia para suplir la energía, por lo que es fundamental un asesoramiento adecuado sobre qué tipo de PPA es conveniente celebrar.

Este artículo fue creado en colaboración con Castleberry Media. En Castleberry Media ,estamos dedicados a la sostenibilidad ambiental. Al comprar Certificados de Carbono para la plantación de árboles, combatimos activamente la deforestación y compensamos nuestras emisiones de CO₂ tres veces más.